REVISTA ELECTRÓNICA DE HISTORIA
Escuela de Historia. Universidad de Costa Rica
Vol. 10 No. 1 Febrero - Agosto 2009
ISSN 1409- 469X
COSTA RICA: COLONIA Y NACIÓN EN LA MIRADA DE JOSÉ MARÍA FIGUEROA OREAMUNO (1820-1900)
Bach. Gabriela Sáenz Shelby
Comité Editorial:
Director de la Revista: Dr. Juan José Marín Hernández jmarin@fcs.ucr.ac.cr
Miembros del Consejo Editorial: Dr. Ronny Viales, Dr. Guillermo Carvajal, MSc. Francisco Enríquez, Msc. Bernal Rivas y MSc. Ana María Botey
Miembros del Consejo Asesor Internacional: Dr. José Cal Montoya, Universidad de San Carlos de Guatemala; Dr. Juan Manuel Palacio, Universidad Nacional de San Martín y Dr. Eduardo Rey, Universidad de Santiago de Compostela, España
Editor técnico: MSc. Anthony Goebel Mc Dermott goebel@racsa.co.cr
http://historia.fcs.ucr.ac.cr/dialogos.htm
Diálogos
Fecha de recepción: 15 de enero 2008 - Fecha de aceptación: 18 de febrero 2009
Gabriela Sáenz Shelby. Bachiller en Historia del Arte por la Universidad de Costa Rica y estudiante del Posgrado Centroamericano en Historia en esa casa de estudios. Investigadora y curadora independiente.
“Diálogos Revista Electrónica de Historia” se publica interrumpidamente desde octubre de 1999.
En la cubierta: “El camino de Limón a San José”. Tomado de: Eleroy Curtis, William. “The Smallest of American Republics”, en: Harper’s New Monthly Magazine, Vol. 75, N° 449, octubre de 1887, p. 671. En la página web de la biblioteca de la Universidad Cornell: http://cdl.library.cornell.edu/cgi-bin/moa/moa-cgi?notosid=ABK4014
Diálogos se anuncia en las siguientes instituciones y sitios académicos:
Maestroteca
http://www.maestroteca.com/detail/553/dialogos-revista-electronica-de-historia.html
Biblioteca de Georgetown
http://library.georgetown.edu/newjour/d/msg02735.html
Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica
http://afehc.apinc.org/index.php?action=fi_aff&id=1774
Universidad de Saskatchewan, Canadá
https://library.usask.ca/ejournals/view/1000000000397982
Monografias
http://www.monografias.com/Links/Historia/more12.shtml
Hispanianova
http://hispanianova.rediris.es/general/enlaces/hn0708.htm
Universidad del Norte, Colombia
http://www.uninorte.edu.co/publicaciones/memorias/enlaces.html
Universidad Autónoma de Barcelona
http://seneca.uab.es/historia/hn0708.htm
Repositorio Invenia - Gestión del Conocimiento
http://www.invenia.es/oai:dialnet.unirioja.es:ART0000086144
Enlace Académico
http://www.enlaceacademico.org/biblioteca/revistas-en-formato-digital-centroamerica/
Electronic Resources
http://sunzi1.lib.hku.hk/ER/detail/hkul/3987318
Revistas académicas en texto completo
http://web.prw.net/~vtorres/
Costa Rica: colonia y nación en la mirada de
José María Figueroa Oreamuno (1820-1900)
Gabriela Sáenz Shelby
La percepción es el corazón del trabajo etnográfico, por ello el lenguaje es tan importante, el visual, el natural, todo el universo semiótico configura el cosmos visible del oficio de la mirada y el sentido. Jesús Galindo C.
Poder mirar algo que había permanecido como invisible, se convierte en una actividad que renueva el exotismo de la conquista territorial del pasado. Pero mirar aquello que no es evidente, se torna en una actividad que existe por sí misma. Esta actividad no es exótica sino endótica, ya que renueva la condiciones propias a la percepción. Paul Virilio (La traducción es mía)
El mundo material visible para nosotros, es aprehendido a través de sistemas de representación como el lenguaje, la escritura, los signos y las imágenes. Estos no reflejan una realidad preexistente, sino que son organizados y construidos en nuestro cerebro para mediar nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, el mundo que nos rodea no se refleja de forma automática a través de los sistemas de representación, sino que son mediados de acuerdo con las configuraciones sociales y culturales a las que pertenecemos. Con ellos se construyen los referentes culturales e identitarios que serán luego negociados socialmente para construir significados y comprender asuntos propios del contexto y del mundo en el que vivimos.
Ciertamente, toda representación del mundo responde y está sujeta a un espacio-tiempo particular de enunciación y de recepción. Por eso, los estudiosos de los distintos sistemas de representación han comprendido la necesaria incorporación de una doble confluencia de actores. Por un lado, está el que observa y plasma desde un espacio-tiempo particular, quien deberá configurar los acontecimientos que observa para registrarlos. Este acto obedece a la percepción guiada por sus propias valoraciones y sentidos. Por el otro lado, está el receptor, quien es el que procesa la información proporcionada para generar sentido y conocimiento desde su propia temporalidad espacial. Una triple confluencia sería aquella producto de la mirada etnográfica, la que trabaja con temáticas antropológicas y en la que ingresa un nuevo actor: el ente observado, el que tampoco se sustrae de un espacio-tiempo particular.
Sería importante situarse entonces en la triple confluencia señalada arriba, ya que este será un punto de partida para abordar el tema de las imágenes digitalizadas del Álbum de Figueroa que presenta “Diálogos Revista electrónica de Historia” ( en las direcciones web http://cihac.fcs.ucr.ac.cr/multimedia/fotografias/subalbum_1.html y http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2009/figueroa). La recopilación y digitalización de las imágenes fue realizada por Elizabeth Fonseca y su presentación en Diálogos, se debe a la visión y al empeño de Juan José Marín, actual director del CIHAC. El Álbum original es un compendio de registros textuales e iconográficos, único de su tipo en el país y que fue realizado por José María Figueroa Oreamuno (1820-1900) posiblemente entre 1856 y 1900. Incluye fuentes primarias y secundarias de eventos históricos que abarcan desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX. Figueroa dibujó mapas, planos, edificios, redactó textos, utilizó fuentes periodísticas, datos geográficos, fotografías, registros etnográficos, y eventos históricos sociales y políticos1. El Álbum original fue restaurado en España y se conserva actualmente en el Archivo Nacional de Costa Rica, pero por el tipo, gran tamaño y fragilidad del documento, la posibilidad de consultar el Álbum original es restringida. Por esta razón, y siendo esta la intención primordial de este ensayo, situaré algunas reflexiones generales en torno a la importancia de las imágenes como fuentes primarias para la investigación histórica utilizando como referencia la selección digital de las imágenes del Álbum de Figueroa.
Las imágenes como fuentes primarias para la investigación histórica
Es evidente que las imágenes plasmadas en diferentes soportes, constituyen fuentes de distinta índole que la textual. Aunque éstas son parte integral de la producción cultural e interviene directamente en la negociación de asuntos identitarios y de la memoria, pertenecen a un campo de producción particular y diferenciado. La razón es que las imágenes no fungen como meras ilustraciones de un texto, sino que aportan a la comprensión porque en sí mismas son trasmisoras de contenidos específicos referidos al contexto histórico en el que fueron creadas. En este sentido, las imágenes se tornan en fuentes primarias sensibles a la comprensión e interpretación de los procesos históricos. Ciertamente no es lo mismo informarse acerca de un evento, conocer detalles de una edificación que ya no existe o indagar sobre formas de vida del pasado por medio de un texto que los describa, que poder mirar una imagen y reconocer los contenidos en sus propios códigos de lectura. Lo mismo sucede a la inversa cuando observamos una imagen y ésta puede ser dimensionada al ser mediada por un texto.
El poder que ejercen los distintos tipos de imágenes sobre nuestra percepción de la realidad, sea ésta de un pasado lejano o inmediato, es un tema que ha sido extensamente abordado por disciplinas como la Historia del Arte, la Psicología y la Comunicación, los estudios de la Cultura Visual, el Diseño Gráfico, la Semiótica y la Estética, entre otras. Por ejemplo, si se quisiera realizar un análisis formal del Álbum de Figueroa, podría determinarse si el autor utiliza el plano bidimensional como en los códices mayas, o si es posible observar rasgos de la perspectiva renacentista. Se hablaría también del estilo de la figuración que utiliza, de los colores y tipo de líneas, de la composición en el espacio y otros asuntos de la misma índole. Por ejemplo, E. Cabezas y J. Jiménez hacen referencia a que semeja a los manuscritos medievales por el tipo de crónicas de viaje que muestra y por su factura artesanal.2 Este dato, haría referencia a aspectos varios de la educación y formación del mismo Figueroa, de su personalidad, de su contexto y de los libros o imágenes a las que tuvo acceso, así como de su cosmovisión, estableciendo quizás asuntos de interés sobre la relación entre la percepción cultural y la visual de la época.
Para un análisis crítico M. Sturken y L. Cartwright3 se han referido a los estudios de la cultura visual contemporánea, afirmando que las imágenes son sistemas de representación que fungen como registros visuales de eventos históricos complejos. Al igual que los textos, las imágenes tienen un status histórico que se puede descifrar observando las convenciones estéticas que han sido utilizadas. Pero al ser parte integral del devenir histórico, más que registrar la realidad, las imágenes ejercen un poder sobre nuestra percepción del mundo e igualmente pueden ser utilizadas como instrumentos de poder, ya que arrojan indicios sobre las relaciones y los sistemas de poder, así como sobre las ideas dominantes en torno al conocimiento en un espacio-tiempo particular. Esto es porque proveen códigos visuales sobre las formas en que se establecen las relaciones de poder desde la óptica no solo de aquellos que observan y plasman al objeto de escrutinio, sino también de los que son objeto de representación. Por ejemplo, en una imagen, es posible develar asuntos tan complejos como la forma de percepción y apropiación del territorio, nociones en torno al espacio que en ocasiones sugieren aspectos sobre las cosmovisiones, distintas normas culturales, relaciones sociales, temas raciales, de género, de etnicidad, religión y de sexualidad. Es decir, una imagen condensa un sin número de informaciones que se tornan visibles según su intérprete.
Desde otra perspectiva, pero en la misma línea del estudio de las representaciones, la Antropología y la Etnografía han aportado a la teorización basando sus supuestos en el trabajo etnográfico plasmado en fotografías y en el cine documental. S. Sel señala:
“..se traduce la integración de la imagen en la metodología científica. Lo discursivo construye lo visible, al cual aporta una nueva identidad de tipo epistemológico: la imagen contiene y despliega plenamente una cuota de saber, al mismo tiempo que la visibilidad asumida por la imagen, incorpora, materializa iconológicamente el concepto, al cual aporta la dimensión de una información estética sensible.”4
La geografía, la historia colonial y la mirada etnográfica de Figueroa
De acuerdo con lo expuesto arriba y tomando como referencia algunas de las imágenes del Álbum de Figueroa presentadas en esta sección, expondré brevemente algunos temas que podrían servir como pautas de análisis para abordar su estudio. Lo primero será situar de manera concisa temas del contexto espacio-temporal de enunciación de Figueroa.
José María Figueroa Oreamuno nació en Alajuela en 1820. Se trasladó a Cartago donde murió en 1900. Su vida transcurrió en un periodo crucial en el que se definían los bordes fronterizos e identitarios de la incipiente nación de Costa Rica, un territorio caracterizado por tensiones constantes entre el embrionario estado liberal y el poder clerical5 y por el despegue, afianzamiento y comercialización de la producción cafetalera. Esta última actividad supondría también la necesidad de expandir las áreas cultivables en todo el territorio apto para tal fin. En este sentido, por ejemplo, las representaciones cartográficas realizadas por Figueroa serían un compendio interesante para observar las formas en que se fue perfilando la nación a través de su mirada exploradora y cartográfica, la cual fue plasmada en mapas y planos en donde aparecen ríos y costas, especialmente la del Caribe, áreas de la Meseta Central, las que evidentemente eran importantes para el periodo por la expansión del cultivo cafetalero. Estas representaciones podrían arrojar luces sobre los intereses que mediaron el contexto de las representaciones de Figueroa.
Pero veamos qué importancia pudo tener la representación cartográfica del país, y los planos de algunas zonas en particular. E. Subirats6 aporta algunas ideas cuando hace referencia a la colonización del continente americano y afirma que en la connotación colonial europea, la palabra hablada y escrita, estaba asociada con la mirada para “descubrir” y “re-conocer” el territorio colonizado. En el imaginario de un europeo del siglo XIX, el acto de mirar y hablar era constitutivo de la realidad, ya que ambas facultades estaban íntimamente asociadas al poder de la colonización. Es decir, existía una identificación simultánea entre “ver-nombrar” y “nombrar-poseer”. Esta doble connotación implicaría que en el caso de Figueroa, siendo éste uno de los primeros en “registrar” los lindes de la nación y de situar la localización de algunos territorios en particular, plasmarlos y nombrarlos, suponía un acto de apropiación desde una dimensión jurídica y política de poder.
Pero entonces ¿por qué se representaron algunos sitios en detrimento de otros? ¿Qué intereses pudieron mediar? Estos cuestionamientos serían esenciales para determinar cómo se fueron configurando a través de las imágenes los linderos territoriales e identitarios de la nacionalidad costarricense7. Tal y como señalan Cabezas y Jiménez, Figueroa fue nombrado “colonizador” de Guatuso y le fueron encargados mapas y planos de varias áreas geográficas del país. Cabría señalar que su dedicación al comercio, a la actividad minera y a la agricultura, le permitió también denunciar y apropiarse de tierras en diferentes partes del territorio, lo que hace suponer que, no solo gozaba de la aceptación y el reconocimiento de sus contemporáneos, sino que ejercía su poder jurídico de apropiación del “ver-nombrar-poseer” por medio de las imágenes. De acuerdo con los autores, Figueroa plasmó acontecimientos vitales para comprender la historia de Costa Rica:
“Es un testimonio del desarrollo, expansión de la actividad agrícola, crecimiento urbano y creación y desaparición de poblados, que conformaron la actual división política de Costa Rica.8
Este mismo concepto aplicaría para el acto de “re-conocer” los eventos de la historia colonial de Costa Rica y por ende “apropiarse” y oficializarlos con valor probatorio por medio de representaciones iconográficas. El Álbum contiene imágenes de edificaciones, planos de urbanismo, eventos bélicos y religiosos, exploraciones, viajes, escenas sociales y otros más del periodo colonial de Costa Rica como provincia de la Capitanía General de Guatemala. En este sentido, un estudio detallado de la escogencia de ciertas escenas históricas sobre otras, y la forma en que son organizadas y dispuestas en el espacio en el Álbum, supondrían un tipo de enunciación de “ver-nombrar-poseer”, lo que significaría una apropiación de la historia colonial de la recién independiente nación; es decir, un acto de poder. Faltaría cuestionarse, como ya se ha hecho, si también gozaba del aval de las elites gobernantes e intelectuales.9
En un sentido similar, otro asunto de interés es el que señala C. Jáuregui cuando afirma que fue a partir de las miradas etnográficas que se establecieron las coordenadas de las otredades étnicas frente a las cuales se definieron los nacionalismos latinoamericanos.10
De forma muy general, la idea en torno a la mirada etnográfica ha sido definida por varios profesionales como el deseo de “descubrir”, de racionalizar lo diverso, de aprehender al ser humano en su variabilidad y explicar a los “otros culturales” mediante los significados y valores propios. Son muchos los autores que han reflexionado sobre este tema y sería imposible incluso citar a los más relevantes, por lo que haré mención de algunos con la intención de situar la idea general al respecto. En 1762, Jean Jacques Rousseau se refería al etnógrafo de la siguiente manera:
“Cada carrera etnográfica tiene su principio en las confesiones escritas o inconfesadas... ¿Escribe acaso el etnógrafo algo que no sean confesiones”. 11
Este pensamiento nos remite a la triple confluencia mencionada al inicio. De acuerdo con Jesús Galindo, la Etnografía como disciplina social y del conocimiento científico surgió en Europa siendo este continente la sede de poder colonialista. Esta disciplina en un inicio se configuró bajo los parámetros de la mirada decimonónica de emigrantes exploradores europeos con vocación clasificadora, analítica y etnocéntrica. Por esta razón, la mirada etnográfica no es ni neutra ni tampoco inocente, ya que ejerce su acción bajo la motivación del poder colonialista y capitalista de la curiosidad.12 Carlos Jáuregui define la actividad etnográfica como “las miradas cartográficas del Otro”. Desde mi perspectiva, este autor caracteriza de forma clara el espíritu de la mirada etnográfica, la que para el autor es la esencia misma del binomio moderno-colonial:
“…mirada panóptica que autoriza epistemológicamente al colonialismo…” “Estas etno-cartografías asientan…el lugar espacial, moral y político del colonizado, y su tiempo salvaje o asincronía respecto a la hora de civilización... Al mismo tiempo constituyen al Sujeto moderno colonial y eurocéntrico que observa desde el “aquí” y el “ahora” de la civilización al caníbal del “allá” y el “otrora” salvaje. La sincronización de estas temporalidades, independientemente del nombre que se le dé (evangelización, desarrollo, modernización, globalización) está fundada en la espacio- temporalidad etnográfica colonial.13
Ciertamente Figueroa hizo también una labor como etnógrafo, registrando detalles de la vida cotidiana de los pueblos indígenas de Costa Rica. En sus visitas expedicionarias a regiones de Talamanca y a los palenques indígenas con el Obispo Bernardo Augusto Thiel, documentó extensamente sus vivencias por medio de imágenes y textos. Pero al observar las representaciones de los indios realizados por Figueroa, es evidente que su aprehensión de la realidad es presa de su propia dualidad; registra lo visto de la vida cotidiana de los grupos indígenas, pero en sus representaciones, éstos aparecen habitando un espacio atemporal idílico. La atemporalidad deviene entonces en un asunto de percepción y representación de acuerdo con los propios prejuicios característicos de la época. Figueroa define a los indígenas por medio de la representación desde categorías esencialistas que se traducen desde su visión como “salvajes” o “primitivos”, y en última instancia, “buenos salvajes” habitando un contexto natural. Pero simultáneamente, el “buen salvaje” es también una amenaza, ya que es el perpetrador de matanzas sangrientas y emboscadas. Estos actos los hace a la vez merecedores del castigo, tal y como aparece registrado en sus dibujos. Pero una mirada más acuciosa nos mostraría lo que indica Jáuregui al afirmar que el Estado criollo nunca logró interiorizar a los indios, ya que éstos eran vistos como “externos” desde la precaria soberanía estatal, declarada pero no efectiva. Y señala:
“Los “tigres humanos”… no son los conquistadores…sino los indios; la máquina de guerra devoradora que desafía la ampliación de la propiedad para la ganadería en un espacio que se disputan el Estado y el salvaje.”14
Indudablemente Figueroa aportó valiosos datos y documentos para acceder al conocimiento del pasado colonial y del periodo de la conformación de la nación de Costa Rica. Fue su compromiso personal con la crónica, el registro y la representación lo que permite hoy indagar en este pasado desde su mirada. El conocimiento de una serie de documentos elaborados por Figueroa encontrados recientemente15, sin duda aportarán nuevos elementos para su comprensión y estudio.
En este sentido y haciendo un reconocimiento al significativo aporte de José María Figueroa Oreamuno y a las imágenes copiladas en el Álbum de Figueroa, “Diálogos Revistas electrónica de Historia” abre un nuevo frente para historiar, investigar y comprender asuntos sobre la historia geográfica, política, económica, social y cultural de Costa Rica desde el repertorio de imágenes que posibilita la visualización mediada de nuestro pasado. La idea es que a partir de ellas surjan nuevas construcciones de sentido. Dependerá de ello la acuciosidad de los investigadores para encontrar los vínculos que permitan articular historias que están allí aún por ser narradas.
Citas y notas
1 Para una descripción detallada de sus contenidos ver: Cabezas, Bolaños Esteban; Jiménez, Espinoza, Jorge Emilio. 2001. “El álbum de Figueroa: el interés de un hombre por plasmar en un documento archivístico la evolución histórico-social costarricense”, Diálogos Revista electrónica de Historia, [revista en línea]. Disponible desde Internet en: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/aehesa/memoria/esp-album.htm
2 Cabezas, Bolaños E.; Jiménez, Espinoza. “El álbum de Figueroa…”
3 Sturken, Marita; Cartwright, Lisa. 2001. Practices of looking. An introduction to visual culture. New York, Oxford University Press Inc., pp. 385.
4 Sel, Susana, “Lo visual en la construcción de la alteridad”. Revista Chilena de Antropología Visual, número 2, Santiago, (julio, 2002), pp. 7. [revista en línea]. Dirección web: http://www.academia.cl/rev_antrop_visual/revista4/n%B0anteriores/revista%202/art01_im.htm
5 Para conocer otras facetas de este conflicto consultar: Díaz, Ronald. 2007. “La Ciencia y el debate entre la Iglesia Católica y el Liberalismo en Costa Rica (1880-1901)”. Diálogos Revista electrónica de Historia, vol 7, número 2, pp. 1-18 [revista en línea]. Dirección web: http://www.historia.fcs.ucr.ac.cr/art.htm
6 Subirats, Eduardo, 1992. “El Palabra Verdadera, El Reino del Silencio”, en: [Julián Meza (ed.)], El otro Occidente. Los Orígenes de Hispanoamérica. México, Teléfonos de México, p. 278.
7 Para una mejor compresión del tema de las representaciones en el arte costarricense ver: Sáenz, Shelby, Gabriela; Calvo, Campos, Esteban. 2007. Catálogo de la Exposición “Las posibilidades de la mirada. Representaciones en el plástica costarricense”. San José, [Museo de Arte Costarricense, Ministerio de Cultura y Juventud], pp. 181.
8 Cabezas, Bolaños E.; Jiménez, Espinoza, J. “El álbum de Figueroa…”
9 Ver La Nación, domingo 29 de junio de 2008, [12, Áncora] Arroyo, Jorge, Las mocedades de Figueroa. Disponible desde Internet en: http://gruponacion.v1.myvirtualpaper.com/ancora-29junio2008/2008063001/?page=12
Richards, Edgardo. 2008. José María Figueroa: nuevos hallazgos, Costa Rica, Asociación Costarricense de Filosofía. Disponible desde Internet en: http://acofi.blogspot.com/2008/04/jos-mara-figueroa-nuevos-hallazgos.html
10 Jáuregui, Carlos. 2005. Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropofagia cultural y consumo en América Latina. La Habana, [Fondo Editorial Casa de las Américas], pp. 369-374.
11 Citado en: Backés-Clément, Catherine. 1974. Lévi-Strauss, Barcelona, [Editorial Anagrama], p. 63.
12 Galindo, Cáceres Jesús. 1995. Etnografía. El oficio de la mirada y el sentido. Vallejo, México. Disponible desde Internet en: http://www.geocities.com/arewara/arewara.htm
13 Jáuregui, Carlos. Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropología… p. 28.
14 Jáuregui, Carlos. Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropología… p. 374.
15 Richards, Edgardo. José María Figueroa…